Aunque el riesgo de deflación se alejó, la entidad no puede aún gritar victoria en el terreno de la inflación, ya que no se alcanzó aún el objetivo de mantenerla cerca pero por debajo de 2%.
Fráncfort. El Banco Central Europeo (BCE) emprendió este jueves 26 de octubre un giro en su política monetaria decidiendo la reducción, ampliamente anticipada, de su imponente programa anticrisis en la zona euro, dejando al mismo tiempo sin cambios sus tasas de interés.
El presidente del BCE, Mario Draghi, insistió –durante la habitual rueda de prensa– en la “creciente confianza” de la institución en las perspectivas de crecimiento y de inflación.
La economía de la zona euro encadena indicadores alentadores y creó “siete millones de empleos en los últimos cuatro años”, subrayó, lo que hace menos urgente el mantenimiento de su pesado arsenal monetario.
La compra de deuda pública y privada, de 60.000 millones de euros por mes y que expira a fines de diciembre de 2017, será reducida a 30.000 millones de euros mensuales entre enero y septiembre de 2018, conforme a lo que pronosticaban la mayoría de observadores, anunció la institución.
La principal tasa de la entidad permanece en 0%, su tasa de préstamo marginal en 0,25% y en -0,40% la tasa de depósito diario, indicó un portavoz del BCE.
Aunque el riesgo de deflación se alejó, el BCE no puede aún gritar victoria en el terreno de la inflación, ya que no se alcanzó aún el objetivo de mantenerla cerca pero por debajo de 2%.
En conferencia de prensa, Draghi, se felicitó por la “sólida y amplia expansión económica” de la zona euro, aunque añadió que la inflación es “débil”, por lo que considera que “un alto nivel de estímulo monetario sigue siendo indispensable”.
La evolución de precios en septiembre fue de 1,5%, como en agosto, y es probable que permanezca o disminuya durante el invierno boreal por el efecto de los precios de la energía.
En su anterior reunión de política monetaria, el BCE redujo su previsión de inflación para 2018 a 1,2% y en 2019 a 1,5%, luego de 1,5% en 2017, por debajo del objetivo.
A pesar de los llamados para reducir la disponibilidad de dinero fácil, como lo hizo antes y de manera más clara la Reserva Federal estadounidense, el BCE mantiene tasas bajas y una política activa de apoyo al crédito, es decir, a la actividad económica.
El BCE reduce el ritmo de compra de deuda en 2018, pero se reserva la posibilidad de aumentar nuevamente el programa bautizado QE.
Agencia AFP
EL FINANCIERO
26 octubre